Sep 16, 2008 10:54 AM
A partir del momento en el que nos enteramos que estaba embarazada de Julián, que en ese momento estaba convencida que era una nena, y ni nos cruzaba por la mente la posibilidad de nombrarlo Julián sino Ariana, empezaron a danzar los números siete por todo lado.
Para el momento en el que llegamos a hacer la apertura de la puerta con Francisco, a raíz de mi vivencia con Elsa la sincronía estaba presente y yo concientemente de ella la acogía, aún así siempre me continúa maravillando el poder de la sincronía de expresarse en nuestra cotidianeidad, por esto, ya la sincronía estaba presente en nuestras vidas, sin embargo, Andy y yo decidimos abrir esa puerta para que fuese más fácil tener claro cuáles eran las puertas que ya se abrieron.
Por lo antes mencionado, la Procesión de los 7´s como le puso Andy ya estaba manifestándose para el momento de la apertura de la puerta, la cual se reveló desde el momento de estar conscientes de Julián. Inicialmente, con nuestras edades: Andy tiene 34 años (3+4=7) al nacimiento de Julián y yo 29 años (2-9=7). Tomando en cuenta que la suma es masculina y la resta femenina. Luego a Andy se le ocurrió el nombre de Julián, que el nombre corresponde a julio, que es el mes 7 del calendario gregoriano y va a nacer en el mes de septiembre que era el sétimo mes del calendario juliano (de nuevo la sincronía).
La primera experiencia que tuvimos para llegar a Yoga para el Alma con Francisco, después que tardé una gran cantidad de años para llegar a donde nuestros caminos se cruzaron, porque por alguna razón siempre se veía obstaculizado el conocernos, fue la Convergencia Armónica en Kapoli el 21 de junio, de ahí, terminamos en un edificio en Escazú en forma de pirámide con nosotros en la cúspide haciendo la sesión de "Soul Cleansing" y a partir de ahí empezamos a trabajar con el Yoga para el Alma, como quien dice, "quedamos enganchados". Para el primer taller que llevamos fue el combo de Taller de Bioactivación Celular y Taller del Angel de la Guarda, y cada vez que por alguna razón dividíamos el grupo en sub grupos para trabajar terminábamos Andy y yo trabajando juntos aunque previamente nos hubieran mezclado moviéndonos de un lado a otro y trabajando con múltiplos o algún número directamente relacionado con el siete, usualmente, la suma de los dos números daban siete.
Así en otra gran cantidad de pequeñas cosas, como por ejemplo la cantidad de fotos que se sacaron en uno de los tés, al acomodar los regalos para sacarles fotos.
Ya acercándonos más al final del embarazo, ya estando muy cansada y sin ganas de seguir levantándome a las 5 am para ir al trabajo, caí resfriada el martes, esa noche la pasé fatal, tan mal que decidí que ese día no iba a ir al trabajo sino, que me iba a ir a la clínica para que me incapacitaran por el resfrío y de una vez aprovechar, para averiguar las vueltas que tenía que hacer para poder procesar la incapacidad por la caja puesto que había ido a control prenatal privado.
Cuando llegué a las 10 am a la Clínica, obviamente no habían citas, pero la muchacha me dijo, muy posiblemente vaya a haber alguna cancelación a las 10 y media, si gusta toma asiento y si alguien cancela, yo le doy esa cita, dicho y hecho, así sucedió, y para mi sorpresa me atendió un doctor super dulce, me incapacitó por los 3 días del resfrío, me atendió en la oficina 4 del módulo 3, a las 10:30 am (10-3=7) y me dijo que como me estaba incapacitando para miércoles, jueves y viernes, que regresara el lunes 18 (8-1=7) para que me procesara la incapacidad por maternidad ese mismo día, y así pasó.

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