Había una vez una niña que vivía en un bosque
que quedaba cerca de dos pueblitos, como decir
en medio de ambos, lo que sucedía es que ambos
pueblos eran muy diferentes entre ellos. La niña
frecuentemente iba a visitar a ambas localidades,
ya que su curiosidad le tentaba ir a observar
detenidamente los habitantes de dichos lugares.
A lo largo de sus diferentes y variadas visitas,
a niña fue recolectando una gran cantidad de
recuerdos... pasaban las horas mientras ella
imaginaba las diferentes combinaciones de las
muchísimas posibles situaciones, así se le iba
yendo el día, cuando se daba cuenta estaba
soñando... pero estaba soñando sobre los cuadros
imaginados durante el dia, construyendo una
película con todos ellos. Hasta que finalmente
venia la mañana y la niña despertaba nuevamente.
Un día la niña vió que podía atravesar una puerta
que solamente se le revelaba a ella las diez quince
la noche todas las noches y que através de esta
puerta podía trasladarse a otros lugares que era
como la materialización de esos cuadros imaginados
durante el día.
La niña intentó meter su mano en el agua bajo sus
pies pero no lo logró sentía como una barrera, un
obstáculo que no le permitía alcanzar los animalitos,
como si estuviera observando un cuadro con
movimiento frente suyo... así que continuó observando
y haciendo además intentando determinar si los
animalitos lograban verla, pero no había señal alguna
de animales que le hicieran saber que ellos podían verla.
No lograba generar una respuesta en los animales así
que continuó caminando devolviéndose a la tierra para
regresar a su cama, pero no lograba encontrar el camino
de vuelta y se preguntaba si habrá pasado mucho tiempo...
y continuaba caminando... en determinado momento
como por arte de magia apareció donde inicialmente
había partido a través de la puerta al principio y sintió
un gran alivio, gran parte del peso que había sentido por
la preocupación había desaparecido... y se recordaba de
nuevo que estaba en otro lugar así que se concentraba
mucho en su cama y en su ser acostado sobre su cama
durmiendo y cuando se daba cuenta terminaba como por
arte de magia viéndose acostada sobre su cama y
despertándose... y un nuevo día comenzaba... hasta
que un día decidió permanecer en uno de los portales
que había visitado, y le gustó tanto, se sintió tan
familiarizada con el lugar, tan cómoda y tan segura
además de sentir que era el lugar perfecto, que no le
faltaba ni le sobraba nada... simplemente como si fuera
hecho a su medida, y decidió quedarse, conforme el
tiempo continuó pasando la niña dejó de imaginar y
olvidó esos recuerdos... con lo cual este portal donde
había decidido permanecer se convirtió en su realidad
y en su historia...

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