jueves, 21 de mayo de 2009

Cuento sin Nombre


Oct 2, 2007 10:02 PM


Había una vez una niña que vivía en un bosque

que quedaba cerca de dos pueblitos, como decir

en medio de ambos, lo que sucedía es que ambos

pueblos eran muy diferentes entre ellos. La niña

frecuentemente iba a visitar a ambas localidades,

ya que su curiosidad le tentaba ir a observar

detenidamente los habitantes de dichos lugares.


A lo largo de sus diferentes y variadas visitas,

a niña fue recolectando una gran cantidad de

recuerdos... pasaban las horas mientras ella

imaginaba las diferentes combinaciones de las

muchísimas posibles situaciones, así se le iba

yendo el día, cuando se daba cuenta estaba

soñando... pero estaba soñando sobre los cuadros

imaginados durante el dia, construyendo una

película con todos ellos. Hasta que finalmente

venia la mañana y la niña despertaba nuevamente.


Un día la niña vió que podía atravesar una puerta

que solamente se le revelaba a ella las diez quince

la noche todas las noches y que através de esta

puerta podía trasladarse a otros lugares que era

como la materialización de esos cuadros imaginados

durante el día.


La niña intentó meter su mano en el agua bajo sus

pies pero no lo logró sentía como una barrera, un

obstáculo que no le permitía alcanzar los animalitos,

como si estuviera observando un cuadro con

movimiento frente suyo... así que continuó observando

y haciendo además intentando determinar si los

animalitos lograban verla, pero no había señal alguna

de animales que le hicieran saber que ellos podían verla.


No lograba generar una respuesta en los animales así

que continuó caminando devolviéndose a la tierra para

regresar a su cama, pero no lograba encontrar el camino

de vuelta y se preguntaba si habrá pasado mucho tiempo...

y continuaba caminando... en determinado momento

como por arte de magia apareció donde inicialmente

había partido a través de la puerta al principio y sintió

un gran alivio, gran parte del peso que había sentido por

la preocupación había desaparecido... y se recordaba de

nuevo que estaba en otro lugar así que se concentraba

mucho en su cama y en su ser acostado sobre su cama

durmiendo y cuando se daba cuenta terminaba como por

arte de magia viéndose acostada sobre su cama y

despertándose... y un nuevo día comenzaba... hasta

que un día decidió permanecer en uno de los portales

que había visitado, y le gustó tanto, se sintió tan

familiarizada con el lugar, tan cómoda y tan segura

además de sentir que era el lugar perfecto, que no le

faltaba ni le sobraba nada... simplemente como si fuera

hecho a su medida, y decidió quedarse, conforme el

tiempo continuó pasando la niña dejó de imaginar y

olvidó esos recuerdos... con lo cual este portal donde

había decidido permanecer se convirtió en su realidad

y en su historia...

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