miércoles, 25 de julio de 2012

Compasión

En la noche de viernes de la semana pasada ocurrió un evento en el cine de Aurora donde una persona de la nada comenzó un tiroteo, tengo entendido que el resultado fueron 12 muertos y muchos heridos... "Casualmente" esa noche no logré dormir muy bien, de hecho para ser clara realmente no dormí del todo... estuve ansiosa, y dabe vueltas para un lado y para el otro en mi cama, finalmente la noche concluyó y el amanecer me recibió con un claro brillo através de las persianas de mi cuarto.

El fin de semana transcurrió en familia como de costumbre con varios gratos encuentros y mucha gratitud por todos los momentos bonitos y alegres que el presente me brindó.

Usualmente, los lunes recibo un boletín de Jennifer Hoffman, una emprendedora dentro del área de la sanación y desde un enfoque espiritual; ella tiene varios años de haber tenido que salir del mundo corporativo de los Estados Unidos, para dedicarse de lleno a la sanación a través de la canalización del Arcángel Uriel y otras herramientas energéticas, ella es una de las muchas sanadoras intuitivas.

En el boletín que mencionaba anteriormente, la canalización del Arcángel Uriel de esa semana a través de la sanadora, cubrió el tema del tiroteo en Aurora; en el mismo, explicaba que este tipo de situaciones trágicas masivas -como en algún momento lo fue el terremoto en Haití, el tsunami en Tailandia y el terremoto en Japón- son realmente vortexes energéticos que nos facilitan la apertura del corazón a través de la empatía y la compasión colectiva, promoviendo que extendamos las manos y brindar ayuda, o sea, que nos proyectemos hacia las necesidades del otro, dejando nuestras "pequeñas" preocupaciones y contratiempos de lado -trascendiendo la pequeña esfera del yo- y motivándonos a que trabajemos en comunión por un bien colectivo como humanidad, que hagamos que el trabajo desde el corazón y con fines de servicio reine, ayudándonos a trascender como especie.

Hay muchas emociones que caracterizan al corazón, una de ellas es la compasión: la cual ha sido definida como "la acción de sentirse conmovido por el sufrimiento ajeno" por Emiliana Simon-Thomas, neurocientífica colaboradora del Centro para la Investigación y Educación sobre la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford (Price y Wroth,Yoga Journal:August2012 #248, p.81). Agrega además que es un instinto natural, que inlcusive los investigadores han logrado observar su presencia en niños tan jóvenes como de un año de edad.

El hecho que estas tragedias se presenten, nos brindan la oportunidad para que nos unamos de forma colectiva en esta vibración y así, hacer que la energía del corazón se expanda. Lo anterior promueve que nuestros corazones se abran, mostrándonos la paleta de opciones de las diferentes sensaciones asociadas al corazón, siendo la emoción del amor su ícono a través de los tiempos, a lo largo y ancho del globo.

El amor es una de las emociones de alta vibración, por asociación, la compasión nos ayuda a aumentar nuestra frecuencia vibratoria. Siendo que esta situación, la del tiroteo en este caso específico, se da colectiva y masivamente, presentando una situación trágica con muchas pérdidas de variadas índoles, en consecuencia obtenemos la necesidad de un trabajo grupal como humanidad de expansión del corazón a través de esta compasión y empatía que aumenta la frecuencia vibratoria colectiva, acompañando esto nuestro proceso de ascensión.

Cuando vivo situaciones como la anteriormente expuesta, no logro evitar terminar mi proceso de asimilación e integración pensando esto: " de verdad que nada es sólo lo que parece... la primera impresión no siempre es la verdadera... siempre hay una razón trascendente desconocida para mí que "justifica" lo sucedido que juzgo desde mi miopía perceptiva como "malo"... claro!!!, todo esto no significa que sea menos doloroso para quienes se ven directamente afectados... ni implica que el resto que no estamos tan cerca dejemos de sentirnos afectados por lo sucedido" ya que al final de cuentas, queramos o no, seamos conscientes o no, creamos o no, la realidad es que todos estamos interconectados a través de esta matriz de energía que nos hace sentirnos a distancia.